Cada día nublado cuenta una historia diferente al mismo tiempo que nosotros seguimos nuestra historia. Cada nube representa ideas evaporadas de un cumulo de gente, representa el llanto de una tierra y proclamo de otra. Cada nube, para muchos representa desgracia, para otros no tanto y para mi todo. No hay día nublado que no disfrute, que no me detenga un momento a contemplar con serenidad.
Pero no solo el día es ocupado por estar eternas dueñas de los cielos, hay atardeceres en los que nos recuerdan que la noche puede llegar más pronto de lo que creemos, y mas intensamente oscura sin siquiera permitir entrada a las luces caminantes del cielo y, en cambio, la mayoría de las veces, mostrando su poderío con estruendos, rayos y centellas, para así nuevamente cambiarlo todo y crear nuevos sentimientos, ideas y vistas.
En el pensar de este humilde servidor, no existe momento con más júbilo que abrir los ojos y ver ese hermoso tono gris, y si esta acompañado de un sonido tenue y constante de la lluvía... mejor.
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